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Patronato de Lampa
La Benemérita y Fantástica Ciudad Rosada de Lampa, no obstante su gran título honorífico, es una pequeña ciudad en el altiplano, con sus casas coloniales, agrupados alrededor de su antiguo y bello templo. La mayoría de las casas, sí, de veras, son del color rosado, siendo pintados con chocorosí traído de los cerros de arriba. Se han mantenido las costumbres de pueblo, costumbres como hacer ofrendas, galletas especiales, maicillos, para el Día de los Difuntos, de hacer chicharrones en las cuatro esquinas de la Plaza de Armas en días de fiesta, la música y los bailes tradicionales forman una gran parte de la muy rica vida cultural de los lampeños, que siempre están formando nuevos grupos y creando nuevos bailes con su música.

El mismo medio ambiente, el altiplano, casi 4000 metros sobre el nivel del mar, presenta una gama de pisos ecológicos únicos en el mundo, cada uno con su flora y fauna especial. Es el hogar de vicuñas y otros camélidos, chinchillas, vizcachas, gatos monteses y venados y de muchas aves silvestres, la guallata (ganso de nieve), colibríes, los flamantes flamencos, entre muchos otros. La flora se ha adaptado por los milenios para sobrevivir en un clima que es efectivamente verano en el día e invierno en la noche. Cerca de Lampa se encuentra la puya raimondi, una planta más común en el páramo que en la puna además de bosques de los arboles andinos, los keshwar o queñua.

El altiplano es una vitrina de los verdaderos logros del hombre andino, los animales domesticados y los cultivos y métodos de conservación desarrollados por el transcurso de cien, a veces miles, de años -una plétora de variedades de papas y otros tubérculos, granos andinos como la quinua, tarwi y cañihua. No sólo hay flora y fauna exóticas pero hay adaptaciones de plantas mas conocidas a los moradores de ciudades de la costa o de Europa-por ejemplo, el heliotropo o diente de león, pero con una adaptación especial a las heladas: las flores brotan directamente del suelo, sin tallo. El chuño, la papa secada en el sol del día y congelada en el frío de la noche de invierno, es una conserva imposible de hacer en orta parte del mundo y, junto con otros métodos de preservación de alimentos (como la charqui y el tokosh) es sin duda una base de la civilización andina.

Lampa ha sido y sigue siendo el objeto de mucho cariño y orgullo de parte de sus hijos y sus amigos. Fundado hace mas que tres siglos por los españoles para el servicio de minas mas arriba en la cordillera en un sitio ocupado principalmente por agricultores y pastores, la historia de Lampa ha reflejado las fortunas del sur del país, quedando en las últimas décadas del siglo XX, mayormente abandonado. Como en el resto del altiplano, la mayoría de gente tenían que salir a las ciudades en búsqueda de trabajo, dejando principalmente gente de edad y niños.

La alegría a la llegada de la muy esperada carretera que pone Lampa en la ruta entre el Cuzco y Bolivia, está matizado con preocupación por el futuro del carácter tan especial de Lampa. Entrando al nuevo siglo y una nueva etapa de desarrollo del país y del altiplano ¿Cómo puede defenderse Lampa en el siglo XXI?